Máquinas y Filósofos

En las ferias de libros no sólo hay eso, toda la experiencia involucra una gran cantidad de eventos y dinámicas que los lectores frecuentes (y no tanto) esperan año con año. Una de esas otras experiencias interesantes la propuso una exposición sobre máquinas clásicas de calcular. Justo antes de entrar a la Feria Internacional del Libro de Monterrey, se podía pasar un tiempo observando las enormes fotografías de artefactos vintage que fueron dedicados a hacer lo que las calculadoras y computadoras actuales. Las Fascinantes imágenes que Andrew Neuhart recopiló en esta muestra auspiciada por el Programa Cultural FEMSA resguardaban las puertas de la feria anticipando, y acentuando, la virtual entrada a un enorme campo de conocimiento donde cada libro es también una puerta hacia nadie sabe exactamente dónde, entonces podemos reflexionar sobre la relación de algunas de esas máquinas con  ciertos filósofos.

Hay una pregunta constante sobre la relación entre la filosofía y la vida cotidiana ¿qué papel juega?, hoy nos parece fácil dejar todo a la ciencia y la tecnología, les atribuimos todas las posibles respuestas, pero esto es por un motivo muy simple: la ciencia está basada en una capacidad de probar y toda la tecnología hace de prueba. Pero hace algunos siglos la línea que separa ciencia y filosofía no era clara, ni siquiera necesaria, para decirlo de otra forma tal vez simplemente no era posible. Una de las piezas más impresionantes de la colección de fotografías era una pulida máquina antigua creada por un filósofo: la Stepped Reckoner conocida como “Máquina de Leibniz”, su creador Gottfried Wilhelm Leibniz, es considerado un racionalista que legó el cálculo infinitesimal al mismo tiempo una gran pieza de filosofía su libro “Teodicea”.

Después de observar la complejidad de los mecanismos de cálculo nos viene una cuestión: ¿cómo se relacionan y fusionan poco a poco las máquinas calculadoras a las de escribir?, y sin poder evitar la semejanza visual de las máquinas de escribir con insectos mecánicos semioxidados, pronto encontramos la respuesta a la obra de William S. Burroughs, una fantástica máquina que construyó su abuelo: la “Máquina de Burroughs”, sin duda que verse rodeado de éstas máquinas tuvo un influjo en la creación de Naked Lunch.

¿Quieres conocer más de ésta colección? Visita: Historia Visual del Cálculo

 

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